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CORTE Y CONFECCION

Las camisas se diferencian por los materiales empleados, el corte y la confección. En esta página nos vamos a ocupar de la hechura, es decir, corte y confección. Si quiere saber más sobre telas, pulse aquí.

El corte de la camisa es fundamental. Una camisa hecha a la medida no sólo ofrece un mejor aspecto, sino que proporciona la comodidad de una prenda donde no sobra ni falta en ninguna parte. Lo primero que llama la atención es la talla de cuello y mangas; sin embargo, en la camisa de vestir es igualmente importante el ajuste del cuerpo y la espalda. Una prenda demasiado amplia no sólo se arruga mucho dentro del traje sino que además uno está constantemente ajustándosela y metiéndola dentro del pantalón. Por lo mismo, un canesú (pieza que va por encima de los hombros) demasiado amplio da la sensación de hombro caído, mientras que uno estrecho hace la camisa incómoda. Lo ideal es encontrar el punto justo entre comodidad y elegancia. Que la camisa sea ajustada pero cómoda. Por todo ello nosotros tomamos 14 medidas, nada se supone estándar. Es la diferencia entre una camisa hecha a medida y la llamada "media medida" (o "medida industrial"). En ésta última al cliente se le prueba o asigna una talla de cuerpo estándar, y sobre ella se ajusta la talla de cuello y el largo de manga; de esta forma se baja considerablemente el costo, aunque también la personalización y la calidad del corte. Cada una de nuestras camisas se diseña específicamente para cada cliente, y es cortada a tijera. Un verdadero trabajo artesanal y minucioso.

Una vez cortada la tela comienza el proceso de confección. La tradición exige coser toda la camisa con máquina de una sola aguja; de esta forma, las costuras dobles de la sisa y costados se hacen cosiendo una vez, doblando, y volviendo a coser. Es lo que se llama costura francesa, en contraposición a utilizar máquinas con dos agujas que hacen una costura doble de una sola pasada, con lo que se ahorra tiempo pero el resultado es menos duradero. Para aumentar la resistencia de la prenda se utiliza una puntada muy pequeña, entre 18 y 20 por pulgada. En confección se suele utilizar una puntada más grande, entre 14 y 16, que es más rápida pero menos fuerte y estética. También hay fabricantes que utilizan puntadas pequeñas en las partes de la camisa que se ven más (cuello, puño, hombros) y más grandes en las partes menos visibles. Es muy frecuente y tan sólo revela menor calidad y poca atención a los detalles.

Uno de los puntos más importantes y complicados son el cuello y los puños. Éstos están formados por dos capas de tela entre los que se coloca una entretela para darles cuerpo y firmeza. La entretela puede ir fusionada (pegada) o sin fusionar. En BODEN le ofrecemos las dos opciones, sin embargo el 98% de las camisas que nos piden son fusionadas. La costumbre inglesa es hacerlas sin fusionar, pero exige plancharlas impecablemente a riesgo de echar a perder el cuello; la ventaja que tiene es que las camisas duran más, ya que al ser menos rígido el cuello sufre menos con el roce. En la mayoría de los casos recomendamos hacerlas fusionadas, ya que cuello y puños van a tener buena presencia siempre, y al fin y al cabo son las partes que más marcan la camisa. Y cuando se gasten, siempre puede enviárnoslas para que se los cambiemos. El fusionado es un proceso en el que se pegan tela y entretela con una combinación precisa de temperatura, presión y tiempo. Cuando no están bien calibradas estas tres variables el cuello se puede "soplar", es decir, le pueden aparecer pequeñas burbujas. Por eso es un proceso complicado. Para evitar problemas nosotros trabajamos desde hace años con las mismas entretelas europeas de máxima calidad, y tenemos una máquina propia calibrada sólo para nuestro trabajo. De esta forma todas nuestras camisas salen con garantía en el fusionado de cuello y puños; cualquier defecto y se los cambiamos. Por supuesto, la garantía también se extiende al resto de la hechura.

El cuello se refuerza con unas piezas de plástico que se llaman barbas. Éstas pueden ser interiores o de quita y pon. Antiguamente, cuando no había plásticos indeformables o ni siquiera plásticos, era obligatorio hacer las barbas extraíbles. Se hacían en metal y conseguían dar la firmeza que requería el cuello; si el metal no se quitaba, al planchar el cuello éste quedaba marcado por las duras piezas. Al aparecer los plásticos no deformables, las varillas se hicieron finas y en este material, y se empezaron a coser dentro de la camisa de tal forma que se eliminaba la incomodidad de andar quitando y poniendo las barbas. Y si están bien cosidas, no dejan marcas al plancharlas. Se suele decir que una camisa de calidad tiene que tener las barbas extraíbles, aunque es más por una cuestión de tradición o glamour. Nosotros ofrecemos las dos opciones, incluso tenemos barbas de plata para los más exquisitos, aunque más del 90% de nuestros clientes nos las piden con barbas interiores por comodidad.

 

 
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